Diario vivo: notas, bocetos y aromas en frascos
Un diario estacional convierte impresiones fugaces en conocimiento útil. Escribe temperaturas sentidas, tiempos de sombra, sonidos repetidos y pequeñas cartografías del olor. Dibuja hojas, texturas de rocas, reflejos del agua. Guarda ramitas caídas o pétalos secos como llaves de memoria, siempre sin dañar. Con el tiempo, descubrirás patrones: dónde el viento acelera al final de la tarde, cuándo se abren los mercados, qué aves anuncian lluvia. Ese saber íntimo vuelve tu próxima planificación más precisa, deliciosa y personal.